963 450 315

Un infarto, ¿cómo debo reaccionar?

Las cifras hablan por sí solas, se estima que cada año se producen en España  30.000 casos de muerte súbita, siendo las posibilidades de supervivencia sin secuelas entre el 5 y el 10%. Una situación de emergencia que requiere actuar con extrema rápidez por que la vida de una persona puede depender de unos pocos segundos.

Mucha gente es la que aún no sabe cuáles deben ser los pasos a seguir ante una posible situación de emergencia antes de la llegada de los servicios sanitarios, a través de este post queremos que las pautas de actuación queden claras para , llegado el caso, poder salvar una vida.

  1. El primer paso siempre debe ser llamar al 112 (número de urgencias sanitarias), si nos encontramos con una persona en parada cardiorespiratoria, hay que  iniciar las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP), sin dejar de hacerlo hasta que llegue una ambulancia con un desfibrilador.
  2. ¿Cómo se realiza el RCP? Según la Fundación Española del Corazón,hay que descubrir el pecho y comenzar las compresiones en el esternón, a la altura del centro del pecho, presionando hacia abajo unos cinco centímetros, con una frecuencia de entre 100 y 120 compresiones por minuto. Es importante mantener las manos cruzadas para hacer más fuerza y realizar las compresiones con los brazos estirados ejerciendo esa fuerza hacia abajo. Cada 5 compresiones se debe intercalar respiración asistida bien por el boca a boca (interponiendo un pañuelo entre las bocas) o bien mediante una mascarilla con compresor o por intubación orotraqueal.
  3. Actuar siempre, los especialistas calculan que cuando una persona sufre un paro cardíaco, sus posibilidades de supervivencia disminuyen un 10% cada minuto que pasa si nadie inicia la reanimación cardiopulmonar.
  4. Si nos encontramos en unas instalaciones con desfibrilador automático,  lo más recomendable es usarlo siguiendo las instrucciones de la locución con las que cuenta el propio dispositivo. Es importante dejar patente, que hoy en día este tipo de aparatos salvavidas, están diseñados para que puedan ser usados por todo tipo de personas incluso sin preparación previa. Hay estudios que consideran que, el uso de desfibriladores automáticos en paradas cardiorespiratorias asistidas fuera de un centro hospitalario, harían aumentar en un 30% el número de personas que conseguirían sobrevivir a un infarto, lo que supondría entre 4.500 y 9.000 muertes menos al año sólo en nuestro país, según la Fundación Española del Corazón.